lunes, 22 de abril de 2013

Cuando el verano pasado me hallaba de vacaciones, recibí una llamada de una persona amiga  que desde el hospital me llamaba con voz entrecortada por el dolor. A penas escuché su historia, en la que refería dolores muy intensos, la hice recapacitar como amiga, sobre sus posibilidades de mejoría, que en aquel momento  para ella eran nulas; no existía luz en el túnel. Yo, no puedo, ni debo hacer ningún diágnóstico, ni estoy capacitada para ello, sólo un facultativo colegiado puede hacerlo, la vida me dió la oportunidad de ayudarla dándola reiki en todas las tonalidades y frecuencias que transmito.
 En pocos días, ella recibió por fin, un diagnóstico ( una variante reumática); cuando yo pude acercarme a su casa y visitarla, me sorprendió ver a una persona de cincuenta y pocos con un andador. Pero, fue realmente impresionante la anécdota que relató su marido. Y es que cuando llamé, cerca ya de su casa en la urbanización en que vive para pedirla que me orientara, fue capaz de dejar su andador para coger el teléfono que estaba en la habitación contigua  a la que se hallaba. Cuando apagó el teléfono se dió cuenta que había llegado hasta allí sin el andador. Realmente no hay mayor poder que el de la esperanza de ser ayudada, y sobre todo el del amor que uno siente por las personas que verdaderamente importan en nuestra vida.
Tuve el privilegio y la posibilidad de ver como gracias al tratamiento alopático y a la impartición de reiki, mejoraba semana a semana a ojos vistas. Un día dejó el andador, y llegó sola a la puerta de su casa para abrirme. Nunca hubiera imaginado que en mes y medio se recuperaría de tal manera que podría volver a la casi normalidad. En ese periodo de tiempo recibió reiki semanalmente y no sólo dejó su andador sino que su cuerpo recuperó la memoria de cómo se anda apoyando con seguridad en el suelo los pies; subir escaleras que parecía todo un reto, volvió de nuevo a ser una facultad recuperada por su cuerpo. Cuando por fin comenzó la rehabilitación y decidió venir a la clase de yoga, he podido ser testigo de su mejora continua. Ha expresado una gran valentía y sigue haciéndolo cada día con la vuelta al trabajo y con un arrojo importante para dar intensidad a cada uno de los sucesos de su vida sobre todo a los positivos.