miércoles, 2 de junio de 2021

La vida y la muerte son dos estados que no existen el uno sin el otro. Sigue siendo tabú socialmente hablando. No queremos hablar de ello. No deseamos mucho contacto con el tema por aquello de no llamar a la mala suerte. No vaya a ser que si hablo de ello.....Bueno, yo voy a romper un lanza por el tema y relacionaré mi vivencia personal con mis conocimientos de reiki. Mi primer impacto, porque fue así,  la muerte de mi hermano Jose, era una persona a la que yo idealizaba y que me protegía. Sin embargo, un accidente de trabajo hizo que a los 28 años falleciera. En aquel momento yo tenía 13. No es un impacto sin más, gestionar mis sentimientos y mis emociones en aquel momento no fue nada fácil. De hecho creo que me parapeté detrás de un escudo para evitar expresar algún sentimiento. Con los años y las lágrimas esto se ha ido curando.  Este fue uno de los hechos más importantes de mi vida.    Después de un tiempo el dolor se convirtió en algo menos soportable cuando faltaba su apoyo, su presencia, su vitalidad, y aún escucho como me llamaba "cagaluta" de un modo cariñoso (era la hermana pequeña). Luego hubo otras muertes, abuelos, compañeros de carrera... Como dije al principio,


la vida y la muerte van de la mano. No es nada bonito morir solo, no es nada bonito vivir solo, sobre todo cuando estás rodeado de gente. Creo que es un sentimiento que muchas personas han tenido en algún momento de sus vidas.

Con los cursos de reiki se enseña a ayudar a las personas que hacen el tránsito: tranquilizar, acompasar, escuchar, tocar, hablar para que se sientan  acompañados. Al empezar las muertes de las madres y padres de mis amigas, con ellas, la primera puesta en valor de ese capacidad de acariciar sin tocar que se produce en algunas técnicas de reiki. 

domingo, 7 de febrero de 2021

 Hístoria de vida

Según recuerdo ya desde quizás la cuna, las manos de mi madre me tocaban, para amamantarme, para lavarme, para masajearme, con aceite de oliva de la zona que se conoce "La Andalucía de Ávila". Mi madre fue la persona que hizo que mis manos además de utilizarlas para mi propio cuidado, las usara para ayudar, para abrir los libros, para coser, para limpiar..., y también para curar, sanar, aliviar, trabajar.. Desde bien pequeña era la familia Navarro, la familia materna, la que se reunía durante los veranos cálidos de la Sierra de Gredos y en aquellas reuniones, muchas realizadas al aire libre, algunos terminaban con su espalda al descubierto en manos de otro miembro familiar. Mis tíos siempre había jugado a tenis, fútbol, y era muy típico que se lesionaran y curar esas lesiones con la ayuda de sus manos. Recuerdo también como se nos pedía a los niños que masajearamos espalda, pies, piernas,... El aceite de la almazara, proveniente de las propias olivas no sólo se utilizaba como ingrediente o condimento de nuestras sabrosas comidas si no que también, como líquido oro en la piel de todo el cuerpo. Así, aprendimos que podíamos aliviar, curar, las lesiones, molestias, dolores de nuestro cuerpo. Reproducíamos los pasos, uno tras otro de lo mayores, de mis tíos y tías y de la abuela materna. A esto se unían los comentarios sobre los unguentos, las tisanas, los movimientos corporales y los saberes populares de aquella tierra de la que también junto con mi querida Asturias me siento parte.

 Así tengo en mi mente las tórridas tardes de la consabida siesta castellana compartida con mi madre que me pedía que la masajeara o le diera friegas en su espalda. Tengo grabadas sus palabras en mis oídos y aún las escucho como una de las mayores tesoros que guardo de ella: "tus manos me calman, me tranquilizan". Aquel fue parte del legado que mi familia Navarro me dejó. Uno de los muy mejores porque han tomado en mi vida mucha importancia y cuando digo importancia es que han creado claridad, me han guíado a mi y a otros. Han sabido traer al mundo buenas ideas, proyectos, han sostenido el instrumento que hace deslizar la tinta que ahora convierto en caligrafía, han convertido las palabras en soportes, en estructuras que me apoyan, me animan, me fortalecen. Tocadas por el Reiki, la energía universal, energía inteligente, positiva que compenetra las cosas, los seres vivos, animales, plantas o cosas, las ensalza, anima a vivir o morir según su proceso vital, siempre con amor, siempre con cariño, dulzura.

Cuando acudí a la primera charla sobre reiki, Enrique y Vicky su esposa pusieron en mi la lucecita que ya no se volvió a apagar desde entonces, porque eso es lo que un maestro de reiki hace, seguir esa lucecita que tu maestro despierta en tu interior a la búsqueda de que el alumno la convierta en hoguera. 

domingo, 4 de junio de 2017

Recuerdo a uno de mis maestros reiki diciéndome que cuando iniciaba a mucha gente al final la zona de la coronilla estaba muy caliente. Y de hecho, me pidió que le tocará para comprobarlo, y así lo hice. Sí que estaba caliente. Cuando yo me convertí en maestra de reiki usui tibetano, hace de ello ya 13 años, ya había practicado en torno a tres años con los tres niveles anteriores. Cuando yo he realizado cursos se producen cosas, a veces, mágicas. La intuición se desarrolla por la canalización energética e incluso eres tocado por la fortuna y recibes información de situaciones que tú mismo quieres resolver en tu vida. Esto te proporciona tranquilidad y más ganas aún de dar cursos y sesiones de reiki para que las personas que necesitan una mejora en su vida puedan realizaarla. Concretamente, recuerdo una iniciación en que tuve una fuerte intuición (sexto sentido) de que conseguiría un trabajo y realmente, luego fue así. La Tranquilidad es una de las cualidades que se pueden desarrollar con Reiki Usui Tibetano.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Este verano tuve el placer de dar una sesión de reiki a una persona muy querida para mi que está recibiendo un tratamiento de quimio. Como siempre no se opuso a recibir reiki, todo lo contrario, siempre ha deseado que se lo diera. Su hijo también presente, iniciado también por mi a segundo nivel de reiki, prefirió que fuera yo quien lo hiciese. A veces, es cierto que el hecho de tener un lazo muy estrecho con la persona dificulta el dar reiki. Nos creemos responsables de lo que suceda. En reiki se dice que el resultado se debe únicamente al reiki y que no provocamos nada que no vaya a suceder. En todo caso, aliviamos. La sesión de reiki transcurrió de modo tranquilo y además, la lengua del reiki-receptor suele soltarse. En este caso debido al cariño y la confianza, ella pudo liberar parte de la carga psicológica. A veces se produce un ambiente mágico y se liberan muchos bloqueos, físicos, emocionales y mentales.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Ayer cuando mi hija salió de la consulta de su pediatra tras haber recibido la vacuna del papiloma y la del meningococo B, además de la del tétanos y difteria, se encontraba con dolor de cabeza y malestar. Su primer deseo fue irse para casa. La doctora le dio gelocatil y la mantuvo un rato tumbada en la camilla para ver si hacía efecto y se pasaba el dolor. Tras transcurrir unos 10 minutos la niña, seguía queriendo irse a casa. Una vez en casa se metió en la cama, a pesar de los 650 mg de gelocatil pediátrico no bajaba el dolor de cabeza y no conseguía descansar. Me pidió que me tumbara con ella y, así lo hice. Le pedí permiso y le di reiki. Tras unos pocos minutos, ya había hecho efecto, su respiración se acompasó y con naturalidad se durmió. Ya sé,
que algunos pensarán, ya hizo efecto el gelocatil, y sin hacer ningún asco al gelocatil ( que bien nos ha venido a todos en algún momento), el reiki tiene ese efecto tranquilizador que en un momento dado es tan necesario, mejorando así nuestras vidas.

lunes, 21 de marzo de 2016

Con el propósito de retomar la actividad de escribir en este blog, deseo compartir con vosotros mis experiencias con el reiki. Durante ya casi un año, llevamos yendo a La Protectora, a ayudar a aquellos animales que tras tener traumas por el abandono, maltrato... de sus dueños necesitan de nuestras manos reiki para sentirse mejor y recuperar la  confianza, la tranquilidad,  amor y pertenencia a un grupo. Recuerdo en este tiempo el caso de una de las perras que pasaron por nuestras manos, asustadiza a más no poder. No quiso entrar ni siquiera a la sala donde la dábamos reiki y pasamos casi una hora dándola reiki en el pasillo del consultorio. Durante un rato, tiró para marcharse aunque después consiguió relajarse y abandonarse en el suelo a nuestras manos. Tras un buen rato el gesto de su rostro cambió. Aunque parezca increíble los perros también tienen cambios en sus expresiones faciales que se corresponde con un estado de ánimo concreto. En este caso la perra se quedó relajada. Según su dueña no se dejaba tocar por nadie más que por ella, y  sus amigos,  a pesar de intentar acariciarla en muchas ocasiones, no podían. Supuso una gran satisfacción para mi, que al menos tuviera un estado relajado de referencia al que volver.

martes, 18 de junio de 2013

¿Os habéis preguntado alguna vez si lo que llamamos coincidencias no son tales, sino que se podrían llamar sincronismos, causalidades? Realmente, es poco habitual hacer un curso de reiki nivel 1 y que aparezcan dos personas que tengan ambas la enfermedad de Cron. ¿ Porqué? Pues evidentemente, estas personas debían conocerse y así me pareció a mi, desde el momento que vino a apuntarse la segunda persona aquejada de la enfermedad. Pero, además se han hecho amigas y ahora  comen juntas y van a reuniones sobre la enfermedad. Una de ellas ha tenido una crisis recientemente, y el reiki sirvió para que se sintiera más en paz y que la tranquilizase. En todo caso, parece ser que la facilitó la recuperación, así como posteriormente el enfrentarse a determinadas pruebas físicas que conlleva.