Este verano tuve el placer de dar una sesión de reiki a una persona muy querida para mi que está recibiendo un tratamiento de quimio. Como siempre no se opuso a recibir reiki, todo lo contrario, siempre ha deseado que se lo diera. Su hijo también presente, iniciado también por mi a segundo nivel de reiki, prefirió que fuera yo quien lo hiciese. A veces, es cierto que el hecho de tener un lazo muy estrecho con la persona dificulta el dar reiki. Nos creemos responsables de lo que suceda. En reiki se dice que el resultado se debe únicamente al reiki y que no provocamos nada que no vaya a suceder. En todo caso, aliviamos. La sesión de reiki transcurrió de modo tranquilo y además, la lengua del reiki-receptor suele soltarse. En este caso debido al cariño y la confianza, ella pudo liberar parte de la carga psicológica. A veces se produce un ambiente mágico y se liberan muchos bloqueos, físicos, emocionales y mentales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario