En una de estas ocasiones, mi hija recibió una bola de energía reiki; y mientras hacía el ejercicio energético pregunté a Lucía que tal se sentía y si veía el color. Me dijo: "es azul". Yo estaba encantada no sólo sentía mejoría con la energía si no que era capaz de ver el color, que efectivamente era azul. Un azul que transmitía paz y salud. Después de unos momentos, consiguió relajarse y entrar en un sueño tranquilizador. Me encantó verla dormir por fin con sus mejillas sonrojadas después de aplicarla reiki.

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